Claridad antes que ornamento
La primera función de una interfaz es indicar qué es cierto, qué es incierto y qué se espera de la persona. El refinamiento visual importa, pero está subordinado a la comprensión. Cuando una pantalla declara su fuente, su fecha y su nivel de certeza, la atención se dirige a la decisión.
Diseñar en torno a la secuencia real
Los operadores rara vez siguen el orden que sugiere una lista de funciones. Observar el orden real del trabajo, qué se abre primero, qué se copia entre sistemas, dónde espera la persona, produce una disposición que elimina pasos en lugar de añadir pantallas.
La confianza nace de estados honestos
Estados vacíos, datos desactualizados, permisos parciales y actualizaciones fallidas: allí se gana o se pierde la confianza. Una interfaz que dice claramente que una fuente no se actualiza desde el viernes es más útil que otra que presenta una estimación como un hecho.
Medir la participación como trabajo completado
El tiempo en pantalla es una señal débil. Lo que importa es la finalización de tareas, la antigüedad de las excepciones, la reintroducción de los mismos datos y la proporción de sesiones que terminan en una decisión.

